Los habitantes desquitaron su furia con el hombre hasta quitarle la vida de manera brutal

La furia de todo el pueblo amazónico de Victoria Gracia en Guayaquil, Perú se desató cuando cobraron con sangre el asesinato de su líder del pueblo causado por un ciudadano canadiense.

De acuerdo con el Ministerio del Interior de Perú, los habitantes del pueblo hicieron justicia por su propia mano luego de conocer el brutal asesinato de Olivia Arévalo.

Las primeras investigaciones de la Policía Nacional del Perú (PNP) señalaron al canadiense Sebastian Paul Woodroffe como el principal sospechoso de este asesinato.

Los habitantes, al conocer la identidad del presunto asesino, decidieron cobrar justicia a su modo y fue sacado de su hogar al sur de la comunidad para ser linchado con palos, piedras además de ser ahorcado con distintas sogas para darle el tiro de gracia en el pecho horas después.

El informe final de la PNP resaltó que el hombre fue ‘ultimado por una turba, acusado de haber asesinado a su líder. El hombrede 32 años estaba siendo investigado por las autoridades, sin embargo, no se podía comprobar su inocencia o culpabilidad hasta que fuera entrevistado, sin embargo, eso no ocurrió.

Las primeras versiones sobre su acusación apuntaron que el canadiense fue señalado luego de visitar la casa de su líder para pedirle un canto de curación. Minutos después, la mujer dio dos disparos al aire y el hombre presuntamente, en defensa propia sacó su pistola y disparó contra la mujer en tres ocasiones matándola en el lugar.

Medios regionales como Pucallpa Noticias y Gaceta Ucayalina informaron que el hombre fue sacado de su casa a las primeras horas del sábado para ser linchado por pobladores indígenas al menos por siete horas antes de matarlo con un impacto de fuego.

Fue hasta el día de ayer que se revelaron videos sobre este hecho además de dar a conocer que el cuerpo del hombre ya fue llevado a Lima para ser repatriado a Canadá en las próximas horas.

Las autoridades de Perú han informado que este hecho no quedará impune pues a pesar de que Olvia Arévalo era una reconocida defensora de los derechos culturales, no se puede hacer justicia por propia mano en el país.

Con información de La Crónica, Pucallpa Noticias, Gaceta Ucayalina y EFE

Fotos obtenidas por captura de pantalla