Un verdadero infierno vivió de niño y una espera de diez años tuvo que soportar Jesús Romero Colín para poder ver al sacerdote que abusó de él cuando niño tras las rejas.

En 2008 Romero Colín presentó una denuncia ante la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (Pgjcdmx) contra el cura Carlos López Valdez, donde lo acusaba de haber abusado sexualmente de él en múltiples ocasiones.

Un año antes, Jesús y su familia habían denunciado al cura ante la Arquidiócesis Primada de México, que lo inhabilitó formalmente como sacerdote; sin embargo, el pederasta siguió oficiando misas en la Ciudad de México, hasta el día de su detención.

Foto: Tomada de La Silla Rota

Romero Colín detalló que el infierno comenzó en 1994, cuando él tenía tan solo once años, y López Valdez era el párroco de la iglesia de San Agustín de las Cuevas, ubicada en Tlalpan, al sur de la Ciudad de México.

El caso de Jesús Romero fue ampliamente documentado en el trabajo audiovisual Agnus Dei: Cordero de Dios realizado por Alejandra Sánchez en 2010.

‘Comenzó a hacerme sexo oral, pasó y al fin siguiente me obligó a mí a que le hiciera sexo oral a él, al fin siguiente me trató de penetrar, me lastimó mucho, y al fin siguiente logró penetrarme’, confesó la víctima.

Foto: Tomada de La Silla Rota

El 27 de agosto de 2016, el sacerdote por fin fue arrestado en su casa de Jiutepec, Morelos, lugar donde comenzó la pesadilla del niño Jesús Romero. Acusado de violación, fue trasladado al Reclusorio Oriente de la Ciudad de México, donde ya cuenta con una sentencia que lo mantendrá en prisión por el resto de su vida.

Como parte de las pruebas contra Carlos López Valdez, la defensa de Jesús Romero Colín entregó a la procuraduría un álbum con 800 fotografías que muestran al sacerdote teniendo relaciones sexuales con Jesús y otros menores.

Foto: Tomada de La Silla Rota

Foto: Tomada de La Silla Rota

Con información de La Silla Rota y Tribuna

Fotos: Tomadas de la Silla Rota