La puesta en escena de Delfos Danza Contemporánea, y protagonizada por el niño Pablo Leal, es presentada en el Teatro Ángela Peralta para un público infantil

Mazatlán.- El Festival Cultural Otoño Mazatlán 2018 tuvo un inicio de lujo. Delfos Danza Contemporánea inauguró la fiesta de la cultura con su puesta en escena “En algún lugar”, en el Teatro Ángela Peralta.

La coreografía creada por Víctor Manuel Ruiz, codirector de Delfos, y protagonizada por el pequeño mazatleco de ocho años, Pablo Leal, aborda la temática de los niños de la calle y busca crear empatía y consciencia sobre esta situación.

A este espectáculo, que volverá a presentarse mañana viernes, acudieron 600 niños de siete primarias públicas del puerto, invitados por el Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán.

Cabe destacar que, para un gran número de los asistentes, esta era la primera vez que acudía al Teatro Ángela Peralta y disfrutaba un espectáculo de esta calidad.

En la puesta en escena, Pablo da vida a un niño de la calle que no conoce a sus padres, que sufre hambre, cansancio y anhela un baño de agua tibia, una cama bonita. También quiere conocer cuándo nació, cómo se llama y desea un cálido abrazo.

Sus compañeros son dos adultos que viven en su misma condición, y que cuidan de él. Para entretenerlo y evadirse de su realidad juegan, bailan y crean mascotas con los desechos intentando ser felices.

Juntos combaten el miedo, la desesperanza y la soledad provocadas por su mundo, a través del amor, de la amistad y la solidaridad.

La coreografía también retrata a una sociedad robotizada, manipulada por la tecnología y los medios de comunicación, alejándola de todos valores como el respeto, la solidaridad y la tolerancia.

Una noche, mientras el pequeño y sus amigos piden limosna en una transitada calle, con bailes y piruetas, el niño es arrollado por un automóvil.

La escena retrata la falta de empatía de algunos transeúntes, que más que ayudar al pequeño sólo buscan sumarse a la moda del “selfie” para figurar en las redes sociales.

Incluso los elementos de un cuerpo de auxilio se muestran reacios a atender al niño.

Mientras el pequeño permanece hospitalizado, sus amigos se sumen en una fuerte depresión que los lleva al consumo de drogas y a ponerse en peligro de muerte.

El final de la coreografía se convierte en una gran fiesta, porque el pequeño regresa con sus amigos. Los tres juntos continúan en las calles, unidos, pero más felices que nunca.

Pablo y sus compañeros de Delfos fueron ovacionados por parte del público, y el pequeño recibió un reconocimiento que le entregaron la presidenta del DIF municipal, Gabriela Peña Chico y el director del Instituto de Cultura, Óscar Blancarte Pimentel.