Luego de cinco días de protestas, que incluyeron saqueos, bloqueos de calles y más de 27 muertos, el gobierno de Daniel Ortega revocó la resolución que incrementaba las contribuciones obreras, entre otras medidas

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, dejó ayer sin efecto una polémica reforma al Seguro Social que aumentaba las cuotas patronales de los trabajadores y que imponía un impuesto a los pensionados para atención médica, una situación que provocó manifestaciones, violencia en las calles y saqueos comerciales en el país, durante cinco días, dejando un saldo de al menos 27 muertos, cientos de heridos y daños a varios inmuebles.

Quiero comunicarle a los nicaragüenses que en estos momentos estoy recibiendo el acta 308 del Consejo Directivo del Seguro Social, que dice que cancela la resolución anterior del 16 de abril del año 2018”, dijo el mandatario en un mensaje en cadena nacional, luego de un encuentro con empresarios de zonas francas.

Ortega explicó que tomó la decisión después de escuchar el llamado de diversos sectores que pedían retroceder con la reforma y el cese de violencia  y añadió que la resolución busca “facilitar la discusión y el diálogo amplio” entre el gobierno, trabajadores, empleadores y “que se restablezca la paz”.

CAOS Y NECESIDADES

Las revueltas, que duraron cinco días, dejaron más de 27 muertos, sin que se conozca una cifra actual por parte del gobierno. Las víctimas incluyen estudiantes que iniciaron el movimiento, policías y simpatizantes del gobernante Frente Sandinista (acusados de atacar a los manifestantes) y un periodista.

Los enfrentamientos también colapsaron el comercio y, para ayer,  la escasez empezaba a ser evidente en Managua y varias ciudades del Pacífico de Nicaragua.

Quienes quisieron sacar su dinero de los cajeros electrónicos no lo lograron debido a que habían sido desconectados o destruidos.

Al saqueo en los supermercados y tiendas se unió la avalancha de personas que recurrieron a los establecimientos para comprar alimentos ayer para aprovisionarse de reservas. En las gasolineras de la ciudad se veían largas filas de automóviles y motocicletas.

En las ciudades de León y Masaya hubo “quema de vehículos particulares, saqueo y destrucción de edificios públicos” así como robos en centros comerciales, informó el gobierno. Mientras tanto, en barrios de Managua las calles quedaron alfombradas de piedras por los enfrentamientos entre manifestantes y policías antimotines.

En los noticieros oficialistas se informaba que “grupos de la derecha” realizaban saqueos masivos, mientras en las redes sociales reclamaba que la Policía reprimía a los manifestantes, pero no hacía nada por impedir los saqueos.

Ortega criticó duramente a los manifestantes y los comparó con los pandilleros que siembran el terror en el norte de Centroamérica.

 

MÉXICO LLAMA AL DIÁLOGO

El gobierno de México instó hoy a todas las partes en Nicaragua resolver sus diferencias mediante el diálogo.

México apela al cese de la violencia y hace un llamado al gobierno y al pueblo nicaragüense a privilegiar la resolución de sus diferencias por medio del diálogo, al tiempo que expresa su solidaridad y condolencias a los familiares de las víctimas”, expresó la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Por su parte, Estados Unidos condenó “la fuerza excesiva” y el uso de la violencia por parte de la policía en Nicaragua, a través de una declaración del Departamento de Estado. También lamentó que haya habido muertos y heridos durante las protestas.

Asimismo, los gobiernos de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay y Perú realizaron “un urgente llamado a todos los sectores a deponer la confrontación y cesar los actos de fuerza” y lamentaron los actos de violencia.

-DPA