Los cuerpos sin vida de una mujer de 34 años de edad y de su pequeño hijo, de cuatro meses de nacido, fueron encontrados en un predio la localidad de La Cruz, en el estado de Chihuahua.

Se trata de la señora Mireya “N” y del pequeño Edwin “N”, cuyos cadáveres fueron encontrados por un par de campesinos en un campo de maíz.

Se sabe que el niño había sido diagnosticado con Kernicteru, una complicación neurológica grave con un índice de mortandad de dos de cada tres bebés, lo que habría causado que la madre decidiera matarlo para que no sufriera más.

Y es que según lo manifestado por sus familiares, la mujer había entrado en un severo cuadro de depresión tras el desalentador diagnóstico de su hijo, lo que la habría llevado a quitarle la vida y luego suicidarse, posiblemente ingiriendo pastillas.

Madre e hijo dejaron su comunidad de origen para ir en busca de atención médica para el niño, en Centro de Salud de Ciudad Cuauhtémoc, donde fueron vistos por última vez con vida.

Tras recibir el diagnóstico fueron reportados como desaparecidos y posteriormente localizados, ya sin vida, en el paraje ubicado a una distancia considerable del centro de salud.

Según lo reportado por el medio digital SinEmbargo.mx, las autoridades encontraron cerca de los cadáveres de Mireya y Edwin, una carta en la que la madre explica por qué decidió terminar con la vida de su hijo y la suya; en una misiva anterior, también pide a su familia que cuiden de sus otros dos hijos, uno de 5 y otro de 10 años.

FUente: EL Sol de Nayarit