Tras la extradición de Joaquín El Chapo Guzmán a Estados Unidos el 20 de enero de 2017, el capo habita una celda ubicada en el ala más segura del Metropolitan Correctional Center de Manhattan, cárcel en la que enfrenta once cargos por narcotráfico.

Debido a que la primer fase del juicio contra Guzmán Loera ha dado inicio, se dio a conocer el estado de detención que enfrenta el capo, quien permanece 23 horas al día en la Cámara de la Tortura, una celda que consta de 18 metros cuadrados, donde la luz se mantiene prendida.

La vista al exterior está prohibida para el narcotraficante, la habitación que lo monitorea cuenta con una pequeña ventana que conecta con otro pasillo del penal.

La condición de aislamiento del capo mexicano afecta su estado emocional, ya que no se le permite tener contacto con otros presos, ni siquiera es posible que reciba visitas familiares,es por ello que su esposa, Emma Coronel, se ve obligada a mirarlo sólo durante las audiencias.

Su abogado, José Refugio Rodríguez Núñez, admitió que su situación médica es delicada y que los malos tratos que mantiene en la prisión de Manhattan aumentan la posibilidad de internarlo, pues cada vez que lo visita lo hace a través de una rejilla y es de esta forma que se ha dado cuenta de la imagen del narcotraficante.

Guzmán Loera tiene prohibido salir al patio y sólo se le permite una hora de ejercicio así como una llamada mensual de 15 minutos a su madre y hermana, misma que es monitoreada por elementos del penal. Entre sus pertenencias se encuentran una Biblia y un diccionario de inglés a español.

Sus abogados aseguran que dicho aislamiento ha servido para obstaculizar la defensa y es una táctica que le permitirá al gobierno de Estados Unidos promocionar su imagen política en las próximas elecciones legislativas.

Con información de: La Silla Rota y El Dictamen