Uno de los capos más importantes a nivel internacional es, sin duda, Pablo Emilio Escobar Gaviria, creador del cartel de Medellin y quien tuvo a sus pies a todo Colombia.

Hijo de un administrador de fincas y de una maestra rural, Pablo Escobar trabajó desde niño en diversas cosas, lavando coches, ayudando en los mercados y hasta criando vacas; sin embargo, estos oficios no eran suficientes para poder tener una vida de lujos y tiempo después se convirtió en matón a sueldo y ladrón de coches.

Su carrera delictiva inició con la compra de objetos robados y el contrabando a pequeña escala, luego se introdujo en el tráfico de mariguana y, finalmente, en 1974 emprendió la creación de un negocio de producción y distribución de cocaína que iría creciendo de forma inconmensurable.

Al tener un origen humilde y dinero de la noche a la mañana, Pablo no escatimaba al comprar ciertas cosas para él y su familia, que, tal vez, ni siquiera necesitaban.

Para que conozcas un poco más sobre los lujos que se dio este capo, aquí te dejamos una lista con las cosas más extravagantes que llegó a poseer:

Hacienda Nápoles


La hacienda Nápoles fue adquirida en 1978 por Pablo Escobar. El lugar tiene decenas de habitaciones, carreteras, seis piscinas, 27 lagos artificiales, una gasolinera propia, una pista de aterrizaje de aviones, helipuertos, un parque jurásico con réplicas de dinosaurios a escala real, la pista de motocross más grande de América Latina, hangares y una exótica arborización que incluía palmeras y establos con caballos.

El logotipo de la hacienda fue una avioneta monomotor sobre su portada de acceso, que fue la misma en la que Escobar envió su primer cargamento de cocaína a los Estados Unidos, o al menos una réplica de ella, ya que este afirmó en una entrevista al periodista Germán Castro Caycedo que la original se perdió en el mar con un cargamento de droga.

Zoológico

Aunque el zoológico estaba dentro de la hacienda Nápoles, se puede contar por aparte debido a la cantidad de animales que poseía, pues podías encontrar desde hipopótamos hasta jirafas, digamos que era un Africam Safari de Puebla pero familiar.

Servicio doméstico especial

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Todas las mujeres que ayudaban en el servicio doméstico de la hacienda Nápoles usaban ropa especialmente diseñada para ellas, recibían manicura y cursos de automaquillaje. Todo esto impulsado especialmente por la esposa de Pablo Escobar, Victoria Eugenia Henao Vallejo, mejor conocida como Tata, quien también era embellecida cada día para deleitar a su marido.

Las flores del penthouse

Este capo amaba tanto las flores que diariamente mandaba a traer cientos de ellas en su avión privado de Bogotá a Medellín para que decoraran su penthouse de mil 700 metros cuadrados en el edificio Mónaco, propiedad del cartel.

Lo más curioso es que aunque dicho departamento parecía un templo de paz, en su interior resguardaba un bunker en el que torturaba a sus enemigos cuando él lo necesitaba sin ser molestado.

Celebración de fin de año

Cuando la familia Escobar celebraba el fin de año en la hacienda Nápoles, se ordenaba la importación de gigantescos contenedores de pólvora y fuegos artificiales que valían 50 mil dólares cada uno. Según cuenta su hijo Juan Pablo Escobar, gran parte de todo eso sobraba y quedaban muchas cajas sin abrir, por lo que regalaba la mitad de lo que pedía a sus hombres y la otra era para la familia.

Fiestas temáticas

Juan Pablo también reveló que las fiestas temáticas eran las preferidas de su madre y para llevarlas a cabo a su gusto, enviaba a la casa de cada uno de sus invitados un grupo de sastres y modistas para que les diseñaran sus trajes; cuando Pablo Escobarestuvo en prisión, se vistió de ruso para un Halloween.

Regalos inigualables

El hijo del famoso capo confesó que recibió toda clase de regalos extravagantes e invaluables. A veces él no tenía ni idea de lo que poseía. Ya de grande, en su libro Pablo Escobar, Mi padre, Juan Pablo narra:

En mi noveno cumpleaños, 1996, recibí un regalo único que en medio de mi inmadurez no tuvo mayor significado: un cofre con las cartas de amor originales que Manuelita Sáenz le escribió al libertador Simón Bolívar. También recibí varias medallas del libertador […] En 1988, cuando cumplí once años, ya tenía una colección de cerca de 30 motos de alta velocidad, así como motocross, triciclos, cuatrimotos, carts, y buggies de las mejores marcas. También tenía 30 motos de agua […] Tenía trece años y se decidió que para minimizar los riesgos de seguridad yo tuviera un apartamento de soltero; el lugar tenía dos grandes habitaciones, la mía con espejos en el techo, bar con diseño futurista, piel de cebra en el living y una silla de Venus”

No solo el pequeño tuvo cosas increíbles, pues Escobar también se esforzó por cumplir los sueños de su hija, a quien en un cumpleaños le concedió tener su propio unicornio.

Para no romper la ilusión de Manuela, los empleados tomaron un caballo blanco al que le pegaron con grapas un cuerno bajo su crin y adhirieron largas alas de papel a su torso, pero como esa fantasía fue creada por el hombre, tuvo que terminar fatalmente, pues el animal murió debido a una infección.

¿Te imaginas haber poseído lo que este hombre? ¿Habrías gastado en lo mismo que él?

Con información de Biografías y vidas, 20 Minutos y El País

Fotografías tomadas de Twitter