Algunas de las políticas presidenciales han provocado, también, críticas y resistencias en varios sectores

Los primeros cien días de la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador son vistos por el presidente como una oportunidad de marcar el sello de su administración.

La cancelación definitiva del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), el Tren Maya, la viabilidad de Pemex y el combate al robo de combustibles, la Guardia Nacional y el retiro de los recursos a organizaciones de la sociedad civil, son los que han dejado una mayor cantidad de visiones encontradas, conflictos y polémicas en los primeros cien días de este gobierno.

Y no sólo las decisiones, sino también el modo de tomarlas. Por ejemplo, la cancelación del NAIM en el exlago de Texcoco se concretó tras una encuesta realizada a finales de octubre.

Con la cancelación del proyecto vino la negociación con las empresas que estaban a cargo de la construcción y, tras ella, el terreno de más de cuatro mil 430 hectáreas quedó abandonado.

En diciembre se recompraron los bonos emitidos para financiar el proyecto por un monto cercano a los 30 mil millones de pesos; finalmente, el 28 de febrero, con un pago de 34 mil mdp se extinguió la FIBRA del fallido aeropuerto.

El proyecto del Aeropuerto de Santa Lucía tuvo un giro inesperado, cuando el Presidente anunció que el Ejército edificará la terminal, y las empresas que hacían el NAIM se limitarán a construir accesos y modos de transporte para llevar pasajeros al nuevo aeropuerto.

La Guardia Nacional fue un proyecto gestado desde la precampaña, que se echó a andar cuando apenas era discutida en el Congreso. Con la presión de organizaciones sociales para evitar su militarización, el proyectó se tejió en el Congreso hasta lograr la unanimidad.

El 15 de diciembre se presentó en Ciudad del Carmen, Campeche, el Plan Nacional de Producción de Hidrocarburos, que plantea pasar del 1.7 millones de barriles diarios que hoy se producen a 2.48 millones con la perforación de 73 pozos marítimos y 43 terrestres.

Y se anunció, además, la inversión de 75 mil millones de pesos para fortalecer las finanzas de Pemex.

A la fecha, el futuro de Pemex sigue siendo incierto y por ello la calificación de su deuda pasó de “estable” a una expectativa “negativa”.

El 21 de diciembre, el Ejecutivo ordenó iniciar el combate al robo de combustible, que redujo el nivel de extracción ilegal de ductos de Pemex de 80 mil barriles diarios a menos de 10 mil.

El estallido de un ducto en Tlahuelilpan, Hidalgo, que costó la vida de al menos 135 personas, representó uno de los momentos de mayor crisis para el actual gobierno.

Las organizaciones civiles también generaron una importante oposición al recorte de recursos para estancias infantiles, y a la fecha sigue siendo un tema polémico.

Tras las severas críticas por el recorte de recursos a refugios para mujeres víctimas de violencia, el Presidente tuvo que decir públicamente que la ayuda económica a esas organizaciones se mantendrá.

El Tren Maya, del que aún se genera el proyecto, ha despertado posiciones en contra de organizaciones y ambientalistas, y la aprobación de los gobiernos del sur y sureste del país.