El Rebaño Sagrado va al Mundial de Clubes tras coronarse en la final contra el Toronto FC en tanda de penales

Con angustia, en tanda de penales, Chivas se coronó campeón de la Liga de Campeones de la Concacaf, al derrotar al Toronto FC en duelo que terminó 3-3 en el global, que se decidió desde los 11 pasos y que dio el boleto al Rebaño al Mundial de Clubes.

Ambos equipos propusieron desde el arranque, y el primer aviso lo dio el Toronto, en un mano a mano que Rodolfo Cota leyó a la perfección para anticiparse y dejar sin ángulo a Jozy Altidore.

El Guadalajara supo distribuir mejor el esférico, y pronto respondió. Una genialidad de Rodolfo Pizarro en los linderos del área le dejó medio gol a Orbelín Pineda, quien definió con clase para poner el global 3-1.

Sin embargo, lo que comenzaba a parecer una noche de tranquilidad, pronto volvió a tensarse con la réplica de los Reds. La zaga rojiblanca falló en el rechace del esférico, y Altidore lo aprovechó para mecer las redes tras una diagonal de Nicolas Hasler.

La estrategia del Rebaño volvió a ofrecer tranquilidad al rebosante Estadio Akron. El cuadro de Almeyda optó por distribuir el balón a ras del césped y en cuanto se abría algún espacio iba hacia adelante, con pocos riesgos. De esta manera lograban agotar los minutos sin sufrir la necesidad de su rival; pero este planteamiento no admite equivocaciones, y hubo una. Muy cerca de silbatazo del descanso, Giovinco remontó el tablero con facilidades de la defensa y del mismo Cota, quien vio cómo el cuero ingresó del lado de su poste.

El Rebaño arrancó mejor tras el medio tiempo. Pero Michael Pérez estuvo cerca de echar todo a perder con un puñetazo en el pecho que le dio a Giovinco, perdonándole el árbitro la tarjeta roja.

Instantes después, Jesús Godínez, quien había entrado de cambio, estrelló un balón en el poste y ahogó el segundo grito del Akron.

Del minuto 55’ en adelante se apagó totalmente el ataque canadiense y el Guadalajara fue amo y señor del encuentro, haciendo sufrir mucho al Toronto por los costados.

Se acercaron los minutos finales, y con ellos el agobio por lo que se hubiera significado un gol de cualquiera de los dos equipos. El Toronto se rearmó anímicamente y desperdició las opciones más claras al límite del tiempo regular, y en la tanda de los penales el temple no estuvo de su lado, con fallos de Osorio y Bradley. Este último voló el esférico a la tribuna, que lo recibió con un estallido ensordecedor que indicó un nuevo título para las Chivas.