De los 42 diputados, 16 buscan ser reelegidos, 17 aspiran por otro cargo y 9 aún no deciden su futuro; algunos legisladores pasan lista y se van; cada uno cobra 83 mil 154 pesos al mes

Quedan más de seis meses para que termine la Legislatura local y los diputados ya acordaron dejar de trabajar.

Las ausencias son notables, pues de los 42 diputados, 16 buscan la reelección, 17 otro puesto público y 9 están por definir su futuro político en las elecciones del 1 de julio.

Unos ya pidieron licencia, otros no asisten a las sesiones del Pleno y otros pasan asistencia y se van, aunque la Legislatura concluye hasta el 31 de agosto.

Los servidores públicos no se han molestado ni siquiera en llamar a sus suplentes, como marca la ley.

En la última sesión del miércoles 14 de febrero, cuando estaba por votarse un exhorto, la sesión se clausuró por falta de quórum; es decir, no hubo la asistencia mínima requerida.

Los diputados del PAN y el PRI no eran más de ocho, tampoco estaba presente el dirigente de Movimiento Ciudadano, Samuel García.

Cabe señalar que cada legislador cobra 83 mil 154 pesos mensuales, incluyendo impuestos.

Y el “balconeo” por las faltas no les preocupa, pues en el portal de transparencia del Congreso no se ha publicado lista de asistencia en lo que va del año.

Es evidente el vacío en las curules (asientos de cada diputado), los cajones de estacionamiento y las oficinas.

En los videos de las sesiones es notorio que los grupos mayoritarios, PRI y PAN, ya no acuden.

Además, legisladores como el independiente Jorge Blanco o el priista Adrián Moreira aseguran que la instrucción del presidente de la Comisión de Coordinación y Régimen Interno (Cocri), el panista Arturo Salinas, es ya no presentar iniciativas y dedicarse solamente a la selección de los fiscales del Sistema Estatal Anticorrupción, tarea que se delegó a una comisión ciudadana.

“La orden o la línea que viene por parte del presidente de la Cocri, es que simplemente nos enfoquemos en los nombramientos del Sistema Estatal Anticorrupción, cuando tenemos todavía temas de medio ambiente, de derechos humanos.

Un mes de este periodo y no ha habido una sola cita a las comisiones que yo pertenezco. El único que tiene posibilidad de citar a comisión son los presidentes de las mismas”, explicó Blanco.

Algunos temas pendientes son la regulación de Uber, el matrimonio igualitario y la revocación de mandato. Para Moreira es frustrante saber que las iniciativas que presente serán desechadas.

Entró como suplente el pasado 10 de enero y ha presentado tres iniciativas de medio ambiente, derechos humanos y fomento económico que no han tenido eco.

Salinas, el presidente de la Cocri, le pidió ya no presentar más propuestas.

Estas iniciativas se han turnado a las comisiones correspondientes, pero no han sesionado en lo que va del año. Si no hay sesiones no se puede lograr un dictamen y sin dictámenes, todas las propuestas que hagamos, buenas o malas, no pueden llevarse adelante”, lamentó Moreira.

El temor del legislador es que las iniciativas en las que invirtió tiempo y esfuerzo simplemente caduquen, pues las que no se desechan en menos de seis meses se desechan en automático.

Con esta inercia se irá más de la mitad del presupuesto anual del Congreso, que es de 350 millones de pesos, entre sueldos, asesores, sindicalizados, gastos de representación, telefonía, papelería y alimentos.